Los dispositivos se almacenan verticalmente en estantes correderos, cada uno equipado con divisores y clips integrados para la gestión de cables para mantener todo organizado y seguro.
La carga se realiza mediante enchufes de corriente alterna conectados a un sistema inteligente de gestión de energía, que incluye sensores de calor, ventiladores eléctricos de refrigeración y un interruptor de protección contra sobretensiones para mejorar la seguridad del dispositivo.
Cuenta con una construcción totalmente metálica diseñada para soportar las exigencias de entornos concurridos como la educación, la sanidad, el comercio minorista, la industria y el comercio.
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